Martes de carnaval (el escritor y la máscara)

Desbarros

Hoy es martes (13) de carnaval.

Mucho se ha dicho sobre los escritores: mentirosos, impostores, falsos, desdoblados… ¿Pero quién podría decir de un escritor si lleva máscara o no? ¿Cuáles caminan disfrazados? ¿Cuándo están en su propia piel y cuándo en la de otro? ¿Cuándo estamos nosotros en la piel del escritor?

 

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Arthur Conan Doyle vestido de Asterix

 

Duchamp disfrazado de mujer

La mujer-Duchamp

 

El capitán Carlos Barral

El capitán Carlos Barral

 

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Hugo Ball disfrazado de…

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Un sombrero de pescador disfrazado de Pablo Neruda

 

Susan Sontag disfrazada

Susan Sontag en la piel de un osito de peluche

 

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Nietzsche, soldado del ejército prusiano

 

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Jorge Luis Borges enmascarado

 

Cortázar y Gabriel García Márquez

Cortázar, devorador de ‘nobeles’ colombianos

 

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Joyce Carol Oates caracterizada como Emily Dickinson

 

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Franz Kafka disfrazado de persona normal

 

Oscar Wilde de griego

Oscar Wilde vestido de “griego”

 

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Francis Scott Fitzgeral disfrazado de mujer

 

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Truman Capote en la piel de Baco

 

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Por la izquierda: García Lorca, tres desconocidos (por mi), y Luis Buñuel

 

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Salvador Dalí caracterizado como Salvador Dalí

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Hambre de realidad, David Shields (píldora #3)

Crítica, Ensayo

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Este es un ensayo con el que entusiasmarse, y no solo por el buen gusto de la editorial Círculo de Tiza. Es un ensayo con el que identificarse fervorosamente y al mismo tiempo estar en completo desacuerdo. David Shields teje en Hambre de realidad (2015; publicado en inglés en 2010) un complejo e inspirado tapiz en el que se van uniendo con mimo los puntos de fuga del estado actual de la (conciencia) poética, del arte contemporáneo, de la literatura y de su confluencia en este incomunicado mundo de las comunicaciones. Bajo la forma de un manifiesto (colectivo; generacional, incluso), Shields propone una sugestiva radiografía de la nueva estética: las nuevas formas de mirar, leer y escuchar que la tecnología y los deicidios históricos de la novela o el arte han propiciado para nuestros días.

Para completar este viaje alucinado por la “rabiosa actualidad” recomiendo los ensayos de Kenneth Goldsmith reunidos en Escritura no-creativa (2015, Caja Negra), o, aunque no tengan nada que ver, los grandiosos, excelentes, fabulosos y extraordinarios ensayos literarios de Giorgio Manganelli compilados en La literatura como mentira, que la editorial Dioptrías publicó en 2014 en traducción de Mariagiovanna Lauretta. También merece un pecado el librito de Jean-Yves Jouannais Artistas sin obra (2014, Acantilado).

La parte soñada, Rodrigo Fresán

Crítica, Entrelíneas

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Es un placer volver a habitar las páginas de la revista Vísperas. Esta vez con una lectura de la novela La parte soñada (Random House, 2017), del argentino Rodrigo Fresán, de quien ya reseñamos en este blog La velocidad de las cosas (1998).

 

La parte soñada es un libro imponente, que infunde respeto, miedo y asombro a partes iguales. Me atrevo a decir incluso que intimida ya desde su dilatada extensión o desde la imagen inquietante y algo enigmática de su portada: una especia de muñeco de hojalata, orondo y sonrosado, que porta en una mano un osito de peluche amarillo y en la otra un candil dorado y una desproporcionada maleta con una llave para darle cuerda indefinidamente.

Leer más.

Pájaros en la boca y otros cuentos, Samanta Schweblin (píldora #2)

-200º, Crítica

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Menos mal que existe la escritora argentina Samanta Schweblin. Menos mal que existe, al menos, su voz literaria, tan dura pero tan serpenteante, tan llena de matices e inflexiones, tan fresca. Pájaros en la boca es un libro de cuentos que Lumen publicó en 2009 pero que el sello Literatura Random House ha reeditado afortunadamente este año, junto a otros relatos que no encontramos en el volumen original.

Resumir un cuento es tarea de idiotas. Así que hablaré de ecos de Rulfo y de Cortázar, ecos de Flannery O’Connor y de Bioy Casares. Son todos ecos un poco mudos, pues no acallan ni de lejos la voz de Schweblin, que resuena como un gran diluvio que se ha estado esperando durante años, bailando y bailando como un jefe cherokee.

Su primer libro de cuentos, El núcleo del disturbio (2002) está desaparecido en combate. En cambio, en 2014 Random House puso en nuestras manos la primera novela de SchweblinDistancia de rescate, que bien merece más de una lectura. Para los caprichosos, la editorial Páginas de espuma ha editado este año La respiración cavernaria un cuento de la autora ilustrado a toda página con las pinturas de Duna Rolando. Para caprichosos de otro tipo: Borges: el laberinto infinito (2017, Norma), el cómic sobre el autor de Ficciones que han esculpido caprichosamente Nicolás Castell y Oscar Pantoja.

Zama, Antonio Di Benedetto

Crítica, Entrelíneas
Zama
Antes de que estrenen en España la prometedora adaptación cinematográfica que ha dirigido Lucrecia Martel de Zama, la extraordinaria novela de Antonio di Benedetto, leed, por favor, el texto del autor argentino.
La editorial Adriana Hidalgo lo ha vuelto a hornear este mismo año, así que no hay excusas. Leed Zama (1956) y también todo lo que encontréis de Di Benedetto en bibliotecas, librerías, bases de datos. Descubridlo, devorádlo, disfrutadlo.
La edición de 2017 lleva en la portada una fotografía del actor Daniel Giménez Cacho en su papel de Diego de Zama, pero nunca -o casi nunca- me han gustado las “portadas de película”.

Los muertos, Jorge Carrión (píldora #1)

Crítica, Entrelíneas

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Los muertos, Jorge Carrión

2014, Galaxia Gutenberg

El gran descubrimiento. Blade runner Los soprano están bien, puede que Blade runner 2049 también lo esté, pero el mundo no será justo mientras la gente siga postergando la lectura de esta novela. Se trata de un experimento literario formidable, ambicioso, con una estética que bebe de los videojuegos, las series de televisión y el mejor cine de ciencia-ficción. Carrión consigue lo imposible: fusionar la reflexión existencial y la acción, la distopía y (boom!) la crítica literaria. Por supuesto, su escritura es brutal.

Aunque Los muertos vio la luz en 2010 (Mondadori), el mundo no estaba listo para su llegada y recientemente Galaxia Gutenberg ha editado, además de esta novela, Los huérfanos (2014), Los turistas (2015) y Los difuntos (2015), cerrando así esta suerte de saga que aún está por ver si se titulará Las huellas o Tetralogía de un nuevo siglo.

Como ensayista, Carrión también merece mucho la pena. Ya que el cauteloso lector no me conoce y no tiene por qué fiarse de mí, sugiero una hojeada a alguno de sus varios “libros de viajes”, a la edición aumentada de Librerías que acaba de editar Anagrama, o al reciente Barcelona. Libro de los pasajes (2017, Galaxia Gutenberg).

Los diez (o no) mejores libros del año (o no) 2017

-200º, Crítica, Ensayo, Entrelíneas

Es hora de rendir cuentas de mis lecturas. Las fechas obligan al polvorón, el décimo y la lista. De momento, aquí está la lista. Y como no podía ser de otra manera: ni son diez libros, ni todos han sido publicados en 2017, y Alfonso Armada ni está, ni se le espera.

Eso sí, he seleccionado los que sin duda son los mejores libros de mi año (ya se sabe: el tiempo cronológico, el psicológico, el bibliográfico…), de modo que los Premios Golden Raspberry habrán de esperar otra lista, otro momento, otro ánimo.

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Los muertos, Jorge Carrión

2014, Galaxia Gutenberg

El gran descubrimiento. Blade runner Los soprano están bien, puede que Blade runner 2049 también lo esté, pero el mundo no será justo mientras la gente siga postergando la lectura de esta novela. Se trata de un experimento literario formidable, ambicioso, con una estética que bebe de los videojuegos, las series de televisión y el mejor cine de ciencia-ficción. Carrión consigue lo imposible: fusionar la reflexión existencial y la acción, la distopía y (boom!) la crítica literaria. Por supuesto, su escritura es brutal.

Aunque Los muertos vio la luz en 2010 (Mondadori), el mundo no estaba listo para su llegada y recientemente Galaxia Gutenberg ha editado, además de esta novela, Los huérfanos (2014), Los turistas (2015) y Los difuntos (2015), cerrando así esta suerte de saga que aún está por ver si se titulará Las huellasTetralogía de un nuevo siglo.

Como ensayista, Carrión también merece mucho la pena. Ya que el cauteloso lector no me conoce y no tiene por qué fiarse de mí, sugiero una hojeada a alguno de sus varios “libros de viajes”, a la edición aumentada de Librerías que acaba de editar Anagrama, o al reciente Barcelona. Libro de los pasajes (2017, Galaxia Gutenberg).

Para quien no quiera morir sin ser feliz y sin formar parte de este siglo XXI, recomiendo repetidas veces la lectura de Santin Island (2015, Pálido Fuego), de Tom McCarthy.

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Papeles falsos, Valeria Luiselli

2012, Sexto Piso

Este libro, también nacido en 2010 y reescatado dos años después por la editorial Sexto Piso, reúne en unas pocas páginas -maravillosamente editadas- algunos ensayos de la escritora mexicana Valeria Luiselli. Son ensayos muy cortos, apenas crónicas de un momento o de una imagen, apenas poemas en prosa delicados y al mismo tiempo crudos, sin demasiado teatro. Con Luiselli pasearemos en bicicleta por Ciudad de México o deambularemos por la Serenísima República de Venecia, en una de cuyas islas está enterrado Joseph Brodsky (acaso el secreto protagonista del libro). También pensaremos en lo que significa ser quienes somos o sencillamente tener un hogar, un sitio al que volver y del que formar parte. Pero quizá todo es cuestión de sentirse cómodo sentado en un banco en medio de una gran ciudad, o de arreglar en pocos minutos unos papeles que podrían salvarnos la vida. Es obligatorio acercarse a Luiselli, escucharla. También puede hacerse pegando mucho el oído a alguna de sus novelas: Los ingrávidos (2011) o a La historia de mis dientes (2013), ambas en Sexto Piso.

Si del México universal se trata, échenle el guante a un libro como Muerte súbita (2013, Anagrama), de Álvaro Enrigue, o Después del invierno (2014, Anagrama), de la fascinante Guadalupe Nettel.

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Walden, Henry David Thoreau

2017, errata naturae

Este es sin duda el libro más necesario del año. Publicado originalmente en 1854, se trata de una suerte de crónica razonada de la temporada que Thoreau, padre del ecologismo y -por qué no- de la literatura estadounidense, vivió en los bosques cercanos a su ciudad natal, Concord, en Massachusetts, junto a la laguna de Walden. A partir de esta experiencia, el autor desgrana los frutos de una existencia más radical y, en última instancia, más auténtica.

La editorial errata naturae cuenta con esta obra maestra en su catálogo desde 2013, pero por el 200 aniversario del nacimiento de Thoreau ha sacado a la luz una edición especial, ilustrada y con prólogo de Michel Onfray. En la Era Trump, “elevación espiritual”, “respeto a la naturaleza”, “soledad”, “libertad” o “meditación” son conceptos que deberían ser desempolvados, limpiados de su aura tópica y revisados con sinceridad. Desgraciadamente, Walden será siempre un libro universal y eterno, pues nunca hemos estado más lejos de pisar las huellas de Thoreau.

Para disconformes, utopistas e indomeñables, errata naturae también tiene en su catálogo otros libros del autor, como Cartas a un buscador de sí mismo (2012) o Desobediencia. Ensayos políticos (2015). Pero si hablamos de grandes y afortunados rescates literarios: Tea rooms (2016, Hoja de Lata), de Luisa Carnés, o El cuento de la criada (2017, Salamandra), de Margaret Atwood, son títulos obligados. Así como Ya sabes que volveré (2017, Galaxia Gutenberg), el ensayo que Mercedes Monmany ha dedicado a tres escritoras engullidas por las fauces de Auschwitz: Etty Hillesum, Gertrud Kolmar e Irène Némirovsky.

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Mac y su contratiempoEnrique Vila-Matas

2017, Seix Barral

Hay escritores que tras varios libros publicados parecen condenados a la repetición. No es el caso de Enrique Vila-Matas, quien haciendo de la propia repetición el tema de su última novela da lo mejor de sí mismo en una ficción alucinante. Un viaje a través de su propia escritura (anterior y futura) ambientado en las imaginarias calles de El Coyote.

En mac y su contratiempo las capas de lectura se superponen dentro de una estructura compleja y precisa a la vez. El retrato humorístico y desencantado de un barrio barcelonés, la lectura irónica de la propia obra a través del tiempo, la lectura creativa de la obra de los demás y las vivencias que esas lecturas detonan en los personajes son algunas de las múltiples facetas de un artilugio narrativo sin precedentes, en el que el autor revisa las líneas maestras de su apuesta literaria con un texto de altura, tan entretenido como sofisticado.

Por otro lado, para quienes interese volver sobre los pasos de Vila-Matas y releer una de sus novelas más excesivas y deliciosas, Seix Barral acaba de reeditar Doctor Pasavento con un prefacio de Maurice Nadeau y el texto inédito de la conferencia Bastian Schneider. Tampoco se pierdan las novelas Ciudad abierta (2012, Acantilado), de Teju Cole, o  Intento de escapada (2013, Anagrama), de Miguel Ángel Hernández.

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Pájaros en la boca y otros cuentos, Samanta Schweblin

2017, Random House

Menos mal que existe la escritora argentina Samanta Schweblin. Menos mal que existe, al menos, su voz literaria, tan dura pero tan serpenteante, tan llena de matices e inflexiones, tan fresca. Pájaros en la boca es un libro de cuentos que Lumen publicó en 2009 pero que el sello Literatura Random House ha reeditado afortunadamente este año, junto a otros relatos que no encontramos en el volumen original.

Resumir un cuento es tarea de idiotas. Así que hablaré de ecos de Rulfo y de Cortázar, ecos de Flannery O’Connor y de Bioy Casares. Son todos ecos un poco mudos, pues no acallan ni de lejos la voz de Schweblin, que resuena como un gran diluvio que se ha estado esperando durante años, bailando y bailando como un jefe cherokee.

Su primer libro de cuentos, El núcleo del disturbio (2002) está desaparecido en combate. En cambio, en 2014 Random House puso en nuestras manos la primera novela de SchweblinDistancia de rescate, que bien merece más de una lectura. Para los caprichosos, la editorial Páginas de espuma ha editado este año La respiración cavernaria un cuento de la autora ilustrado a toda página con las pinturas de Duna Rolando. Para caprichosos de otro tipo: Borges: el laberinto infinito (2017, Norma), el cómic sobre el autor de Ficciones que han esculpido caprichosamente Nicolás Castell y Oscar Pantoja.

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Hambre de realidad, David Shields

2015, Círculo de Tiza

Este es un ensayo con el que entusiasmarse, y no solo por el buen gusto de la editorial Círculo de Tiza. Es un ensayo con el que identificarse fervorosamente y al mismo tiempo estar en completo desacuerdo. David Shields teje en Hambre de realidad (publicado en inglés en 2010) un complejo e inspirado tapiz en el que se van uniendo con mimo los puntos de fuga del estado actual de la (conciencia) poética, del arte contemporáneo, de la literatura y de su confluencia en este incomunicado mundo de las comunicaciones. Bajo la forma de un manifiesto (colectivo; generacional, incluso), Shields propone una sugestiva radiografía de la nueva estética: las nuevas formas de mirar, leer y escuchar que la tecnología y los deicidios históricos de la novela o el arte han propiciado para nuestros días.

Para completar este viaje alucinado por la “rabiosa actualidad” -que gritaría el vendedor de rotativos- recomiendo los ensayos de Kenneth Goldsmith reunidos en Escritura no-creativa (2015, Caja Negra), o, aunque no tengan nada que ver, los grandiosos, excelentes, fabulosos y extraordinarios ensayos literarios de Giorgio Manganelli compilados en La literatura como mentira, que la editorial Dioptrías publicó en 2014 en traducción de Mariagiovanna Lauretta. También merece un pecado el librito de Jean-Yves Jouannais Artistas sin obra (2014, Acantilado).

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Ventajas de viajar en tren, Antonio Orejudo

2000, Tusquets

Antonio Orejudo ha publicado este año la estupenda novela Los cinco y yo (2017, Tusquets). Sin embargo, he leído Ventajas de viajar en tren -editada originalmente en el 2000- después de que un par de amigos estuviesen a punto de volverme loco con su “invitación a la lectura”, y decididamente debo incluirla entre las mejores del año.

Es una novela imprevisible, sorprendente, divertida hasta el agotamiento y perfectamente escrita. Nunca antes se habían contado los avatares de un esquizofrénico (o los de un escritor de ficción) con mayor gracia y amargura. El delirio y la paranoia se vuelven el marco ideal para azotar las miserias de nuestra sociedad, entre carcajadas que nos situarán casi físicamente en el norteño hospital psiquiátrico donde todo comienza. No creí que Orejudo pudiera volver a sorprender con tanta fuerza tras Fabulosas narraciones por historias (1996), pero lo hizo en la bisagra del fin de siglo: más de uno se sorprenderá con esta novela.

De locos y genios, lean La novela luminosa (2005, Random House), de Mario Levrero, o La Orden del Finnegans (2010, Alfabia), de varios autores joyceanos (entre ellos Eduardo Lago, Vila-Matas y Jordi Soler). Si aun así no quedan satisfechos, pidan que les devuelvan el dinero o aborden con entusiasmo la novela Fred Cabeza de Vaca (2017, Sexto Piso), de Vicente Luis Mora, y descubran al “artista español más universal desde Picasso”, un hijo de puta que parece sacado de La velocidad de las cosas, de Rodrigo Fresán.

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Cortázar, Jesús Marchamalo y Marc Torices

2017, Nórdica

Jesús Marchamalo lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a entregar a los lectores la “libra de carne” de la literatura, aún palpitante y llena de vida. Y en esta ocasión ha perpetrado el crimen junto al ilustrador Marc Torices, en una luminosa novela gráfica sobre la vida del escritor argentino Julio Cortázar.

El cómic Cortázar llega este año como un verdadero soplo de aire fresco para los amantes del autor de Rayuela, ofreciendo un mosaico mágico, caleidoscópico, con las principales facetas de su biografía: desde su infancia en el barrio porteño de Banfield o sus primeros escritos publicados bajo seudónimo, hasta su afición por el jazz y el boxeo, sus compromisos políticos o su amarga muerte el 12 de febrero de 1984 en el hospital de Saint Lazare de París. Esta obra también es la oportunidad que necesitaban quienes nunca han leído al Gran Cronopio.

Por otro lado, a partir de enero de 2018 estará disponible, también en NórdicaVirginia Woolf, Las olas, el nuevo título de la colección en la que Marchamalo y el ilustrador Antonio Santos homenajean a escritores universales como Pessoa o Kafka, entre otros.

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El nervio óptico, María Gaínza

2017, Anagrama

Este no lo he terminado de leer, que diría Alberto Olmos, pero, para no mentir, diré que ni lo he empezado. En realidad, aún no lo tengo. Pero lo tendré, y lo leeré, y será uno de los mejores libros de mi año, que aún no ha llegado a su fin.

Mientras me hago con el libro de Gaínza y lo incluyo de facto entre mis mejores lecturas, recomiendo El mundo deslumbrante (2014, Anagrama), de Siri Husvedt, cuyo aplastante comienzo también tiene su lugar en esta extraña lista:

 

 

Todas las creaciones intelectuales y artísticas, incluso las bromas, las ironías o las parodias, tienen mejor recepción en la mente de las masas cuando estas saben que, en algún lugar detrás de una gran obra o de un gran engaño, se encuentra una polla y un par de pelotas.

 

Suerte que esta lista no es una gran obra ni un (gran) engaño. Suerte que nunca estará completa y que, como a todas las listas, nunca hay que tomarla demasiado en serio. 

 

Biblioteca andante

 

 

Cortázar, Jesús Marchamalo y Marc Torices

Crítica, Ensayo, Entrelíneas

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Todos conocemos ya el afecto intelectual que el escritor y periodista Jesús Marchamalo (Madrid, 1960) viene demostrando desde hace años por la vida y la obra del gran escritor argentino Julio Cortázar, e incluso por la vida y la obra de los escritores en general. Así lo atestiguan los títulos Cortázar y los libros (Fórcola, 2011), sobre la biblioteca del escritor argentino, que custodia con celo la Fundación Juan March en Madrid, o el más reciente Los reinos de papel (Siruela/Fundación Miguel Delibes, 2016), donde podemos leer la crónica de sus visitas a las bibliotecas particulares de diferentes escritores españoles, desde Julio Llamazares a Bernardo Atxaga.

De hecho, el interés de Marchamalo por las bibliotecas de escritores crece del árbol que al menos desde 2008 el autor riega con mimo y textos como Las bibliotecas perdidasTocar los libros (una joya inestimable) o Donde se guardan los libros. Todas ellas obras sensibles, enamoradas de la escritura y de la lectura, a medio camino entre el ensayo literario y la crónica periodística, que bien le han valido el título de “inspector de bibliotecas”, con el que lo bautizara el poeta Antonio Gamoneda tras permitirle visitar la suya.

Sin embargo, si algo caracteriza las bondades literarias de Marchamalo, además de su buena pluma y su facultad para sacar a la luz la entraña doméstica de la literatura, es su inquietud intelectual, su carácter prolífico y su versatilidad, que le permiten moverse con soltura y familiaridad en la radio, la televisión, la prensa escrita o la gestión cultural, desarrollando incluso una fervorosa labor como comisario de exposiciones, como la que lleva por título Pasa página. Una invitación a la lectura, que desde el 14 de noviembre ocupa la Sala de Guillotinas de la Biblioteca Nacional en Madrid.

Con todo y con eso, aún estando prevenidos de que para Marchamalo el campo de la cultura no tiene ni tendrá puertas que lo cerquen, el cómic Cortázar, que este mismo año ha publicado en la editorial Nórdica junto al excepcional ilustrador Marc Torices (Barcelona, 1989), representa una vuelta de tuerca a su proyecto literario. Un giro, de algún modo, inesperado, que refresca las posibilidades de acercarse a un autor consagrado y querido en el mundo entero como es el padre de Rayuela (1963).

 

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Si ya existen la canónica biografía cortazariana de Mario Goloboff, la más accesible de Miguel Herraez, o incluso la controvertida versión de Miguel Dalmau, ¿qué puede decir una novela gráfica que nos mueva a entender un poco más la vida de Cortázar, a leer un poco más la obra de Cortázar, a querer un poco más a la figura de Cortázar? La cantidad de respuestas posibles es apabullante. Ensayemos al menos una: el cómic que Marchamalo y Torices han proyectado y realizado encierra la quintaesencia de la vida de este maestro de la literatura contemporánea.

Si bien no es su retrato más exhaustivo, y, aunque cuente con una bibliografía al final del volumen, esta no es ni mucho menos la más rigurosa ni la más completa, el método del collage con el que se yuxtaponen algunos de los episodios más representativos de la vida del escritor (nacido “accidentalmente” en Bruselas en 1914) permite sintetizar en unas pocas páginas la imagen decantada de Julio Cortázar.

El cómic propone una mirada poliédrica sobre un símbolo de nuestra cultura, recorriendo con complicidad los tópicos (en su sentido de lugar común y de tema) que mejor iluminan la figura de Cortázar: sus lecturas más determinantes (como Opio, de Jean Cocteau), su infancia en el barrio porteño de Banfield y sus viajes por Europa, el abandono del padre y la relación con su hermana Ofelia, sus primeros escritos publicados bajo seudónimo, su afición por el jazz y el boxeo, su vínculo con la figura que se esconde tras el personaje de la Maga, sus compromisos sociales y políticos, o su intensa y no siempre fácil relación con las mujeres (Aurora Bernárdez, Carol Dunlop o Ugné Karvelis).

 

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Naturalmente, no están todos los que son, pero sí son todos los que están. Marchamalo traza con admiración y sensibilidad el guión de esta historia que acaba, como toda buena biografía que se precie, con el fin de la vida, con la muerte de Cortázar y el vacío que dejó en sus lectores. Una sensación que las ilustraciones de Torices reproducen extraordinariamente en el lector actual, que teme llegar a la última página del libro y abandonar el barco, como si se tratara de la embarcación de la novela Los premios, de Cortázar, y tuviera también algo de encantada, de misteriosa, de fantástica o de absurda.

Torices contribuye a crear esta atmósfera mágica con el contraste entre colores fríos y cálidos, la intensidad de las sombras, los efectos de fundido en negro, el acercamiento exagerado de algunos planos, o el poder expresivo de la composición. Sus ilustraciones son, en muchos casos, más sugerentes que ilustrativas, y evocan una manera de ver y de entender la vida, el lenguaje y el arte, que podemos atribuir fácilmente a Cortázar y a su fascinación infantil por los caleidoscopios o los frascos de perfume facetados. También esto se aprecia en el juego con colores muy vivos en contraste con las viñetas en blanco y negro, y en la deformación surrealista de imágenes que forman otras nuevas, como en el maravilloso comienzo del libro o en el recuerdo del Park Güell diseñado por Gaudí.

A pesar del trabajo de documentación y de la calidad investigadora que en muchas ocasiones ha demostrado Marchamalo, pronto se entiende que Cortázar no pelea por un sitio en el podio del rigor o la objetividad historiográficas, sino por el homenaje a un personaje querido, el acercamiento a una obra admirada y el amor a la literatura en su estado más desnudo. Aún así encontramos fragmentos de texto manuscrito, fotografías de portadas, anotaciones y firmas del propio Cortázar, que nos permiten aproximarnos físicamente a su figura, al tiempo que los dibujos de Torices y el relato sencillo (como contado al oído) de Marchamalo, recrean los fragmentos más singulares de la existencia de Cortázar, quien como buen amante de los gatos consiguió vivir tantas o más vidas que ellos.

Los amantes de Cortázar y de su obra encontrarán aquí una caja de música en la que resuenan simultáneamente todas las melodías y notas que hacen reconocible la voz del autor de Bestiario. Los lectores de Marchamalo volverán a sorprenderse con su capacidad para entregarnos la “libra de carne” de la literatura, aún palpitante y llena de vida. Mientras que, quienes no conozcan a Cortázar, a Marchamalo o a Torices, hallarán una obra llena de belleza y de poesía, de personajes y anécdotas interesantes, de ternura y sentido del humor. Incluso quienes no hayan leído nada en su vida, tendrán en sus manos un libro de gran formato, colores llamativos, muchas imágenes, poco texto y letras grandes. ¿Qué más se puede pedir? Cortázar es ya un símbolo para todos.

 

Papeles falsos, Valeria Luiselli

-200º, Crítica, Ensayo
Esta vida es un hospital en el que cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama
Esta cita de Baudelaire la encontré en Papeles falsos, uno de los libros de ensayo de la escritora mexicana Valeria Luiselli, afortunadamente reeditado este año por la Editorial Sexto Piso.
 
Infinitas camas pululan entre las páginas de estos ensayos; camas despojadas de sus sábanas románticas, en las que solo queda la delicadeza y la sencillez de una escritura sincera, esculpida con el humor más serio. De las banquetas de Ciudad de México a los callejones húmedos de la Serenísima República de Venecia, de la tumba de Joseph Brodsky a la mirada privilegiada y libre del ciclista…
 
Merece demasiado la pena leer a Luiselli.
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